Todo se procesa en tu navegador. Los archivos viajan directamente de un navegador al otro (WebRTC), cifrados de extremo a extremo, sin subirse a ningún servidor ni dejar copia en la nube. La única conexión externa es una consulta a un servidor STUN público para descubrir tu IP pública; por ahí nunca pasa ningún archivo.

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Sin conexión
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Archivos

Aquí aparecerán los archivos enviados y recibidos. Solo existen en la memoria de esta pestaña mientras esté abierta; lo recibido se descarga a tu equipo automáticamente.
¿Cómo funciona esta herramienta y qué NO hace?

Sin servidor. Los navegadores modernos pueden hablar directamente entre sí con WebRTC. Aquí la "presentación" la hacen ustedes a mano: la persona A crea una invitación, la persona B la pega y genera una respuesta, y A la pega. A partir de ahí, la conexión es directa entre los dos equipos: el archivo sale de un disco y llega al otro sin tocar Drive, WeTransfer, WhatsApp ni ningún intermediario, y sin límite de tamaño impuesto por nadie.

El servidor STUN. Para que dos equipos detrás de routers domésticos se encuentren, cada navegador pregunta a un servidor STUN público (stun.l.google.com:19302) "¿cuál es mi dirección pública?". Esa es la única conexión externa; ese servidor solo ve tu IP y jamás recibe archivos. En la misma red local ni siquiera hace falta.

Cifrado en dos capas e integridad. WebRTC ya cifra el canal con DTLS. Además, la invitación y la respuesta incluyen una clave pública ECDH P-256 generada al momento; ambos lados derivan la misma clave AES-256-GCM (HKDF-SHA256) y con ella se cifra cada trozo de cada archivo antes de enviarlo. El archivo viaja en trozos de 16 KB; al final el receptor calcula el SHA-256 del archivo completo y lo compara con el que envió el emisor: si un solo byte cambió, se marca como dañado y no se guarda. De ese secreto sale la huella de seguridad (seis palabras): compárenla por voz para descartar que alguien haya manipulado la invitación.

Qué NO hace.